61º CARTA CIRCULAR A LA “FAMILIA DE ABBA”
7 de septiembre de 2026
Querida Familia de Abbá:
El día 7 de cada mes es una fiesta para nosotros, porque recordamos con gratitud a nuestro Padre Celestial y todo lo que ha hecho por nosotros. Esto también os incluye a vosotros, como familia espiritual que Él ha congregado y que desea servirle y cumplir el gran deseo que Él lleva en su corazón paternal desde siempre: que los hombres le conozcan, le honren y le amen.
En este contexto, se me viene a la mente de nuevo otro de los grandes deseos de nuestro Padre que, hasta la fecha, no se ha hecho realidad. Se trata de la instauración de una fiesta litúrgica en su honor, tal y como expresa en el Mensaje a sor Eugenia Ravasio. En nuestra comunidad, intentamos cumplir este deseo en la medida de nuestras posibilidades y también animamos a otros a hacerlo. En este sentido, rezamos cada día el Oficio a Dios Padre y pedimos a nuestros sacerdotes que celebren la Misa votiva a la Santísima Trinidad siempre que sea posible. Esto se aplica especialmente al 7 de agosto, la gran Fiesta de nuestro Padre Celestial, así como al día 7 de cada mes. Estoy seguro de que Dios, en su amor, acoge estos actos, los reconoce y los retribuye con las gracias que ha prometido a la humanidad cuando se instaure una Fiesta en su honor. Al mismo tiempo, oramos para que dicha Fiesta se instaure en toda la Iglesia y se extienda conforme al deseo de nuestro Padre.
Si leemos los argumentos del obispo Caillot de Grenoble, que en aquella época era el ordinario de la diócesis en la que Dios Padre se apareció a sor Eugenia Ravasio y que ordenó una investigación minuciosa del Mensaje, estos resultan tan lógicos que es difícil comprender por qué hasta la fecha no se ha cumplido el deseo del Padre Celestial.
En esta carta circular, me gustaría compartir con vosotros (en un documento adjunto) algunos fragmentos de su declaración, para que sepáis que nuestros esfuerzos y nuestras oraciones por la instauración y difusión de una Fiesta en honor a Dios Padre ya cuentan con una base sólida.
Por otro lado, me gustaría haceros partícipes de dos intenciones que llevo en el corazón y pediros encarecidamente que os unáis en oración.
A partir del próximo jueves 10 de septiembre, Harpa Dei emprenderá un pequeño viaje misionero a Holanda y Dinamarca, donde ofreceremos algunos conciertos y cantaremos una Misa Tradicional. En ambos países aún no habíamos cantado anteriormente.
Pocos días después, a partir del 19 de septiembre, comenzaremos un viaje misionero más amplio. Nos llevará a Austria, la República Checa, Polonia y, sobre todo, a Ucrania, donde permaneceremos más de una semana. En este último país, azotado por la guerra desde hace años, ofreceremos aproximadamente siete conciertos. Dos de ellos serán en hogares de niños evacuados de la zona de guerra y otro directamente en territorio de guerra. Yo acompañaré a Harpa Dei a Ucrania y, posiblemente, también a Escandinavia.
En Ucrania, tendremos especialmente en vista la funesta situación de guerra y entenderemos esta misión como un aporte espiritual a la paz. A partir del 19 de septiembre, pediré que se inicie una novena e invitaré especialmente al «Ejército de Balta-Lelija» a orar con nosotros. Pero también informaré concretamente a la Familia de Abbá antes de iniciar dicha novena.
Así pues, me despido de vosotros con la bendición en el amor de nuestro divino Padre. Me alegro de que existáis y de que nuestra familia espiritual siga creciendo. ¡Ojalá todos los hombres reconocieran qué Padre tan infinitamente amoroso tienen y respondieran a su amor! ¡Ojalá la Fiesta del «Padre de todos los hombres» se extendiera por toda la Tierra!
Saludos desde Abbastán,
Hno. Elías
